miércoles, 23 de mayo de 2007
miércoles, 16 de mayo de 2007
miércoles, 9 de mayo de 2007
miércoles, 25 de abril de 2007
Un corazón en sociedad
Por Natal Cosío Verónica Idalia
Una muchedumbre de ojos persigue con curiosidad creciente los movimientos de un tipo llamado Jorge: flaco de greña negra larga, torso desnudo, en el cual llevaba una cicatriz que le abarcaba la mitad de su espalda; un pantalón desgastado y agujerado; este muchacho se ve enigmático al irse adentrando al tianguis, pues en sus ojos se le puede ver ese brillar que sólo lo caracteriza a él, esa manera de caminar como si estuviera en pasarela lo distingue.
En el escenario se escucha música heavy-metal mientras Jorge abre una cajita plateada de dimensiones reducidas y saca un corazón de res grande el órgano estaba atravesado por una estaca, el tipo se disponía a mostrarlo sin ningún inconveniente, pareciera que el corazón se encuentra aún palpitando como si tuviera vida, esto causa conmoción entre los espectadores, los cuales se preguntaban ¿para qué trae ese corazón?
La gente al ver e
sta acción emiten un profundo ¡agh!, pues les acerca la víscera a los espectadores, entre los cuales se encontraban dos dark se echan hacia atrás con gestos y asco por la víscera; uno de ellos con maquillaje blanco, cresta azul eléctrico adornando su look, en su labio superior se encontraba una perforación, su atuendo era algo conservador, su ropaje era de tonos obscuros destacando el negro y el morado, sin olvidar esas botas moradas, con gran plataforma que le llegaban a la altura de sus rodillas .
Este darki no identificado, pues no quiso dar ninguna información acerca de su persona, se le podía ver en sus ojos una mirada profunda y penetrante como si con esa vista estuviera desintegrando a la víscera que tanto asco le produjo pregunta un poco asqueado“¿es un corazón humano? ¿o de qué es ?” su chava, una darki con encajes negros, ojos verdes cual jade que dejaban ver esa sensibilidad que pretendía esconder, labios rojos como una apetecible granada, a esta chica la caracterizaba un lunar que se encontraba a lado de su boca, lacual daba una sonrisa grande que sólo ella podía sostener, su lunar la hacia ver sexy como a esas actrices de la pantalla grande, su cabello un poco maltratado negro azabache con las puntas rosadas le cubrían la cara que era tan blanca y suave como un algodón, le susurra “no güey”, es de cerdo o algo así” mientras los demás respiraban hondo al ver cómo colocaba el corazón en el asfalto caliente, como si estuviera en un sartén, que parecía que lo iba a deshacer la temperatura, al terminar, en tono bajo dijo “Ausencia que se envuelve con el frió, vació q
ue se cobija con la ausencia”.
Al pasar unos segundos, Jorge dirige su mirada a los espectadores y les da las gracias por estar presentes, el artista plástico y escénico, explicó que daba esos presentaciones pues considera que es sano hacer del dolor arte, y no verlo como lo fatal, por ese motivo me atrevo a realizar escenas de estas.
Sin decir nada más se va alejando, dejando el corazón en el asfalto quedaron perplejos y confundidos, pues no entendieron del todo lo que en realidad quiso mostrar este artista, era algo abstracto.
A lo lejos solo se dejaba entre ver, bajo el sol caliente y sofocante esa cabellera negra y ese caminar tan singular, que lo caracterizaba de la cantidad de gente que se encontraba en el tianguis del Chopo, pues claro era un artista escénico, este se hacia llamar “Jesucristo del barrio”, por la manera en que representaba el dolor al que Jesucristo fue sometido. Ç
Por Natal Cosío Verónica Idalia
Una muchedumbre de ojos persigue con curiosidad creciente los movimientos de un tipo llamado Jorge: flaco de greña negra larga, torso desnudo, en el cual llevaba una cicatriz que le abarcaba la mitad de su espalda; un pantalón desgastado y agujerado; este muchacho se ve enigmático al irse adentrando al tianguis, pues en sus ojos se le puede ver ese brillar que sólo lo caracteriza a él, esa manera de caminar como si estuviera en pasarela lo distingue.
En el escenario se escucha música heavy-metal mientras Jorge abre una cajita plateada de dimensiones reducidas y saca un corazón de res grande el órgano estaba atravesado por una estaca, el tipo se disponía a mostrarlo sin ningún inconveniente, pareciera que el corazón se encuentra aún palpitando como si tuviera vida, esto causa conmoción entre los espectadores, los cuales se preguntaban ¿para qué trae ese corazón?
La gente al ver e
Este darki no identificado, pues no quiso dar ninguna información acerca de su persona, se le podía ver en sus ojos una mirada profunda y penetrante como si con esa vista estuviera desintegrando a la víscera que tanto asco le produjo pregunta un poco asqueado“¿es un corazón humano? ¿o de qué es ?” su chava, una darki con encajes negros, ojos verdes cual jade que dejaban ver esa sensibilidad que pretendía esconder, labios rojos como una apetecible granada, a esta chica la caracterizaba un lunar que se encontraba a lado de su boca, lacual daba una sonrisa grande que sólo ella podía sostener, su lunar la hacia ver sexy como a esas actrices de la pantalla grande, su cabello un poco maltratado negro azabache con las puntas rosadas le cubrían la cara que era tan blanca y suave como un algodón, le susurra “no güey”, es de cerdo o algo así” mientras los demás respiraban hondo al ver cómo colocaba el corazón en el asfalto caliente, como si estuviera en un sartén, que parecía que lo iba a deshacer la temperatura, al terminar, en tono bajo dijo “Ausencia que se envuelve con el frió, vació q
Al pasar unos segundos, Jorge dirige su mirada a los espectadores y les da las gracias por estar presentes, el artista plástico y escénico, explicó que daba esos presentaciones pues considera que es sano hacer del dolor arte, y no verlo como lo fatal, por ese motivo me atrevo a realizar escenas de estas.
Sin decir nada más se va alejando, dejando el corazón en el asfalto quedaron perplejos y confundidos, pues no entendieron del todo lo que en realidad quiso mostrar este artista, era algo abstracto.
A lo lejos solo se dejaba entre ver, bajo el sol caliente y sofocante esa cabellera negra y ese caminar tan singular, que lo caracterizaba de la cantidad de gente que se encontraba en el tianguis del Chopo, pues claro era un artista escénico, este se hacia llamar “Jesucristo del barrio”, por la manera en que representaba el dolor al que Jesucristo fue sometido. Ç
Chopo: A 26 años de una cultura plural
Por Ortega Cedillo Karla
Antes del medio día, los comerciantes de las calles que están a un costado de la biblioteca “José Vasconcelos”, se preparan para recibir como cada sábado a todos aquellos que encuentran en este tianguis un lugar de identificación y distracción de acuerdo a sus ideas y gustos.
Todo transcurre rápidamente, sólo se tiene aproximadamente ocho horas para poder llenarse de toda la pluralidad que hay en este lugar.
En la esquina, al comenzar la calle podemos
encontrar desde el que vende su patineta en veinte pesos, sus tenis converse con la clásica cajita negra, pasando por aquellos diseñadores que muestran ingeniosos artículos hechos por ellos mismos, hasta los que se adueñan de un lugar poniendo su auto cerca para ofrecer pantalones y playeras en su mayoría.
Más adelante se encuentra una serie de puestos donde las prendas y todo aquello que se vende es peculiar, nada es igual, sólo el color negro que predomina en cada rincón del tianguis.
Aquí se puede encontrar los discos que son difícil de adquirir, discos originales o piratas de grupos con nombres extravagantes como Apocalíptica, Him, Metálica, entre otros.
Las playeras, son tanto de los grupos como de una imagen ingeniosa donde un osito tierno tiene un hacha con cara de querer matar a alguien, parches donde no aceptan a los fresas diciendo: “si ves un fresa: ¡matalo!”, pintura vegetal para en cabello, e incluso peluches transformados en un come galleta o un elmo con rastas, collares, pulseras y aretes con un toque de originalidad que hace que se vendan inmediatamente.
Las personalidades que se encuentran aquí son de un tono muy peculiar, el negro y el vino son sus colores aliados para poder encontrar identificación con los que asisten al lugar, ellos son los darketos que son lo más representativo de éste lugar. En el tianguis es común verlos, mientras que por el resto de la ciudad son señalados y vistos como si no fueran seres humanos. Mientras que otros se han diversificado, en punketos, skatos, y los llamados semi punketos o los “Allison” de acuerdo a Claudia de 19 años que asiste frecuentemente al Chopo.
Todo el día hay concierto de grupos o bandas que tocan unos cuantos minutos en el escenario principal al fondo del tianguis, ese sábado se esperaba la presencia de Las Ultrasónicas. Había mucha gente que esperaba su presencia en el escenario, el calor, esa tarde era infernal, pero realmente a todos sus fans eso no fue motivo para abandonar el escenario.
Antes de ser anunciadas Las Ultrasónicas, muchos chavos las esperaban con ansia, a tal grado de agredirse buscando el mejor lugar para verlas o los que llegaron tarde por lo menos escucharlas. A lado del escenario hay un puesto de tacos que es muy conocido, donde la dueña del lugar menciona que ha sido parte de este lugar desde sus inicios, “¡hay!, que muchachos tan locos estos, siempre se ponen así cuando vienen ellas, las quieren mucho aquí”
El concierto había comenzado pasadas las 2:30 de la tarde, todos estaban disfrutando, bailando gritando y coreando las canciones de Las Ultrasónicas, a tal grado que se sentía como cimbraba el piso con cada salto que daban, ellas tocaron aproximadamente cinco canciones, las personas asistentes se las sabían de memoria, así que no era necesario que las integrantes del grupo cantaran.
De acuerdo a una señora de cuarenta años que ha estado sábado con sábado en el tianguis desde hace veinte años, la esencia del Chopo no ha cambiado, por que siempre se ha optado por la pluralidad de ideas en este lugar, sin embargo “el capitalismo” se ha adueñado un poco de los vendedores, ya que de acuerdo a ella muestran también algo relacionado con los grupos “plásticos, semirokeros o semipunketos, que nos venden en televisión”
“Realmente muchos de los niñitos que viene aquí no es para disfrutar de la cultura que se encuentra en este lugar, si no para encontrar algún articulo que tenga que ver con sus grupos favoritos así, como el tratar de encontrar un lugar y un grupo de identificación que al poco tiempo desaparezca” comenta Verónica de 26 años.
Estén o no de acuerdo las personas que visitan este lugar una que otras, se puede encontrar mucho de las culturas urbanas, donde para algunos el consumir es esencial, mientras que para otras el escuchar bandas y pasar un buen rato es lo que los hace regresar cada sábado a este lugar, la tarde se había nublado y nos mostraba que era tiempo de terminar con la estancia de muchas personas aquí, pero no terminaba con las visitas de cada sábado de los que consideran al Chopo como parte de su vida.
Por Ortega Cedillo Karla
Antes del medio día, los comerciantes de las calles que están a un costado de la biblioteca “José Vasconcelos”, se preparan para recibir como cada sábado a todos aquellos que encuentran en este tianguis un lugar de identificación y distracción de acuerdo a sus ideas y gustos.
Todo transcurre rápidamente, sólo se tiene aproximadamente ocho horas para poder llenarse de toda la pluralidad que hay en este lugar.
En la esquina, al comenzar la calle podemos
Más adelante se encuentra una serie de puestos donde las prendas y todo aquello que se vende es peculiar, nada es igual, sólo el color negro que predomina en cada rincón del tianguis.
Aquí se puede encontrar los discos que son difícil de adquirir, discos originales o piratas de grupos con nombres extravagantes como Apocalíptica, Him, Metálica, entre otros.
Las playeras, son tanto de los grupos como de una imagen ingeniosa donde un osito tierno tiene un hacha con cara de querer matar a alguien, parches donde no aceptan a los fresas diciendo: “si ves un fresa: ¡matalo!”, pintura vegetal para en cabello, e incluso peluches transformados en un come galleta o un elmo con rastas, collares, pulseras y aretes con un toque de originalidad que hace que se vendan inmediatamente.
Las personalidades que se encuentran aquí son de un tono muy peculiar, el negro y el vino son sus colores aliados para poder encontrar identificación con los que asisten al lugar, ellos son los darketos que son lo más representativo de éste lugar. En el tianguis es común verlos, mientras que por el resto de la ciudad son señalados y vistos como si no fueran seres humanos. Mientras que otros se han diversificado, en punketos, skatos, y los llamados semi punketos o los “Allison” de acuerdo a Claudia de 19 años que asiste frecuentemente al Chopo.
Todo el día hay concierto de grupos o bandas que tocan unos cuantos minutos en el escenario principal al fondo del tianguis, ese sábado se esperaba la presencia de Las Ultrasónicas. Había mucha gente que esperaba su presencia en el escenario, el calor, esa tarde era infernal, pero realmente a todos sus fans eso no fue motivo para abandonar el escenario.
Antes de ser anunciadas Las Ultrasónicas, muchos chavos las esperaban con ansia, a tal grado de agredirse buscando el mejor lugar para verlas o los que llegaron tarde por lo menos escucharlas. A lado del escenario hay un puesto de tacos que es muy conocido, donde la dueña del lugar menciona que ha sido parte de este lugar desde sus inicios, “¡hay!, que muchachos tan locos estos, siempre se ponen así cuando vienen ellas, las quieren mucho aquí”
El concierto había comenzado pasadas las 2:30 de la tarde, todos estaban disfrutando, bailando gritando y coreando las canciones de Las Ultrasónicas, a tal grado que se sentía como cimbraba el piso con cada salto que daban, ellas tocaron aproximadamente cinco canciones, las personas asistentes se las sabían de memoria, así que no era necesario que las integrantes del grupo cantaran.
De acuerdo a una señora de cuarenta años que ha estado sábado con sábado en el tianguis desde hace veinte años, la esencia del Chopo no ha cambiado, por que siempre se ha optado por la pluralidad de ideas en este lugar, sin embargo “el capitalismo” se ha adueñado un poco de los vendedores, ya que de acuerdo a ella muestran también algo relacionado con los grupos “plásticos, semirokeros o semipunketos, que nos venden en televisión”
“Realmente muchos de los niñitos que viene aquí no es para disfrutar de la cultura que se encuentra en este lugar, si no para encontrar algún articulo que tenga que ver con sus grupos favoritos así, como el tratar de encontrar un lugar y un grupo de identificación que al poco tiempo desaparezca” comenta Verónica de 26 años.
Estén o no de acuerdo las personas que visitan este lugar una que otras, se puede encontrar mucho de las culturas urbanas, donde para algunos el consumir es esencial, mientras que para otras el escuchar bandas y pasar un buen rato es lo que los hace regresar cada sábado a este lugar, la tarde se había nublado y nos mostraba que era tiempo de terminar con la estancia de muchas personas aquí, pero no terminaba con las visitas de cada sábado de los que consideran al Chopo como parte de su vida.
El Chopo: un espacio para la difusión cultural.

El Chopo: un espacio para la difusión cultural
Por Esther Leyva Gómez.
Desde hace ya 26 años, el Tianguis Cultural del Chopo ha sido un espacio para el intercambio, el descubrimiento, el reconocimiento de varias generaciones de jóvenes, quienes en estas calles han encontrado un espacio para la libre expresión y la tolerancia.
Todo comenzó un sábado 4 de octubre de 1980 dentro de las instalaciones del Museo del Chopo, que en ese entonces era dirigido por Ángeles Mastretta, un grupo de jóvenes montaban y daban forma al primer Tianguis de la Música cuya duración tendría un mes, sin embargo, gracias al éxito obtenido tomó por dos años más dichas instalaciones, hasta que las autoridades universitarias suspendieron el evento y los “choperas” se vieron forzados a empezar un peregrinaje que duró nueve años; este principia en las aceras del museo, en la calle Enrique González Martínez, donde tuvo su residencia hasta agosto de 1985 cuando fueron desalojados por la delegación Cuauhtémoc.
Encontró un nuevo espacio en el estacionamiento de la colonia San Rafael, más tarde en el Casco de Santo Tomás, después el en estacionamiento de la Facultad de Arquitectura de Ciudad Universitaria, para terminar en el año de 1986 en la calle Oyamel, convertido ya en asociación civil. En 1988 el grupo “chopero” decide mudarse a la calle de Saturno como resultado de un ataque, más tarde continuarían su peregrinar para llegar a la calle Aldama, entre Sol y Luna, en la colonia Guerrero, donde han permanecido 18 años y contando…
Es ahí donde cada sábado la contracultura nace, teniendo como límite la luna y el sol. Muchos jóvenes se dan cita desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde aproximadamente, para buscar una gran variedad de artículos que van desde una película de culto, la capa gótica, los pins skateros, los discos compactos de edición especial, los libros deseados, incluso hasta los colmillos mandados a hacer entre muchas otras cosas, o simplemente se reúnen para compartir las experiencias de la semana, intercambiar puntos de vista o buscar “un cotorreo para más al rato”.
El color negro (no importa si es terciopelo, algodón o licra) predomina en el atuendo utilizado por los asistentes. No importa que el sol caiga a plomo sobre ellos y haga más doloroso y molesto el piquete de la aguja que va formando el tatuaje de dragón, víbora o calavera en alguna parte del cuerpo. Las joyas plateadas, los collares, pero sobre todo las arracadas y broqueles resplandecen desde los labios, cejas, ombligos y nariz. En los puestos se vendes discos, videos, aretes, ropa y accesorios.
De ambos lados caminan personas de labios negros y cara pálida similar a la del personaje que Brandon Lee encarnara en la película “El Cuervo”. Los “punketos”, unos con los cabellos morados, rojos o verdes y levantados en puntiagudos ramilletes que se sostienen milagrosamente sobre el cuero cabelludo; y los “patinemos” con gorras, pantalones flojos y su inseparable tabla con ruedas; claro, no pueden faltar los rastas, que juntos comparten ese espacio.
Los discos apilados perfectamente en cajas de cartón o sostenidos entre las manos, desfilan por entre la calle de Aldama, en el tramo que forman las calles de Sol y Luna, límite establecido por las autoridades de la delegación Cuauhtémoc, y que no los deja ir más lejos, aunque algunos llegan hasta Camelia.
Así, el Tianguis abre sus puestos y permite la convergencia de un buen número de “tribus urbanas”, que en un ambiente de mutuo respeto y reconocimiento se van relacionando unas con otras; de esta manera el Chopo se ha convertido en un espacio dentro de la urbe en donde los jóvenes acuden a relajarse o a empaparse de las artes en todas sus expresiones posibles; ya que en la parte final del Tianguis podemos encontrar exposiciones pláticas, recitales de poesía o conciertos al aire libre que abarcan una amplia gama de propuestas.
Caminando entre los puestos, “chachareando” me encontré con Daniel, un estudiante de medicina, y me dijo que para él “es un lugar multifacético donde convergen demasiadas subculturas entre sí, en un ambiente tranquilo, cultural y reflexivo; es un símbolo subcultural que abre espacio a nuevas visiones, ofreciendo a la gente esos escasos foros subversivos”.
También estaba Lucero, estudiante de Contaduría Pública del ITAM, y me contó que “hace mucho que vengo acá, desde los 7 años, al principio estigmatizaba a las personas, pero con el paso del tiempo te das cuenta de que es un centro donde los jóvenes pueden expresarse de una manera no convencional. Siento que la sociedad tienen una idea preconcebida sobre este tipo de lugares que nada tienen que ver con la realidad”.
Con por lo menos 200 miembros organizados en su comité, con una calle tomada en plana colonia Guerrero y con visitantes que alcanzan cifras muy altas cada sábado, el Tianguis Cultural del Chopo mantiene vivo su espíritu musical.
EN MARCHA CON LOS “CORAZONES ROTOS”
EN MARCHA CON LOS “CORAZONES ROTOS”
Por Laura López Camacho
Es la estación del metro Guerrero, alrededor de las 11:15am, la gente observa un poco admirada, a un sector juvenil que sale de lo normal, vestidos de negro, con los cabellos poco peinados, cara pálida, labios encendidos y una mínima expresión facial, todos rumbo a un mismo sitio, “El Tianguis Cultural del Chopo”.
Son las 11:20am y el metro llegó al destino final, la estación Buenavista, las puertas se abren y el panorama no es muy diferente: jóvenes de entre 15 y 25 años, van y vienen en pasarela de estilos diferentes, van desde los pantalones rotos y ajustados con cómodos tenis, otros con grandes botas de charol y piel con enormes hebillas y pantalones negros de terciopelo, aunque parece que sus cabelleras marcan un estilo, la gran ausencia del cepillo es muy notoria, van emocionados pero con rostros poco expresivos.
A las puertas del metro se pueden ver una de las tradiciones de este tianguis, el trueque, a cargo de hombres que se ve que han dejado su vida en este lugar, sus años se notan en el color de su cabello, con la juventud en sus ropas y la experiencia en sus palabras, intercambian discos y literatura, al salir podemos encontrar un sin fin de rosas de aspectos poco vistos, todas con una misma característica, su color negro.
Al recorrido del tianguis es fácil tropezar con algunos de estos muchachos, que gustan de sentarse en el suelo de la entrada, a disfrutar de unas frías cervezas, o simplemente como punto de reunión entre ellos.
Este tianguis tiene 26 años de historia y tradición, aunque su objetivo inicial era sólo por dos meses, su popularidad ha hecho que se vuelva un sitio de expresiones diferentes, en él podemos encontrar artículos como ropa, tenis, accesorios, literatura pero principalmente música no comercial, su característica es el impulsar y dar espacio a bandas de música Rock, Punk, Garage Rock Punk, que están en busca de dar a conocer su manera de pensar, de trasmitir su ideología y marcar su propio estilo.
Los accesorios en su mayoría son hechos por ellos mismos, con materiales como madera, caucho, acero y cristal, con diseños étnicos un poco hipiosos, la ropa en su mayoría es para los que les gusta vestir rockeros o punketos y si quieres cambiar un poco tu imagen las rastas, perforaciones y tatuajes te los puedes venir hacer en cualquiera de los locales colocados en este espacio.
Al final del tianguis se encuentra el espacio más codiciado por las bandas que se dedican a hacer música y sueñan en poder presentar su trabajo en este escenario, es el callejón, en donde han pasado miles de bandas y que tiene una gran lista en espera.
Son casi las 12:00, el callejón se va poblando poco a poco, en la espera de ver y escuchar a “Las Ultrasónicas” banda de Garage Rock Punk, integrada por mujeres, las cuales hacen la promoción de su tercera discografía titulada “Corazones rotos”.
“Corazones rotos” es la tercera producción que además cuenta con la participación del Güero ( integrante del TRI) en la que les permite a Jenny Bombo, Ali Gua Gua y Roxxy Glam seguir compartiendo su ritmo musical, a un sector de jóvenes que se identifican con ellas y con su estilo tan peculiar de hacer Rock. Las ultrasónicas, son un grupo que con su anterior producción, “OH SI MÀS MÀS”
Les permitió regresar a los taquines de sus inicios, en lugares poco elegantes donde no se puede distinguir la variedad de olores y personajes.
Con sus producciones anteriores Las Ultrasónicas han viajado a lugares como California, Texas, Chicago, Colombia, también participaron en el festival VIVE LATINO edición 2003, Las Ultrasónicas originales del Distrito Federal, firmadas bajo la compañía Electro Harmonix (disquera de sólo vynil filial de Munster Records en Madrid) y producidas por Alejandro Marcovich, demuestra que no son ningunas improvisadas y que además poco a poco se introducen en lugares que les permite que cada vez más gente las conozcan.
Poco saben que detrás de esa apariencia ruda y poco amistosa, Las Ultrasónicas gustan de estar con su familia, que cada vez que se bajan del escenario dejan atrás su maquillaje cargado y su ropa desgarrada por cómodos pans, cabellos recogidos, y cambian las guitarras y las batacas, por las mamilas y los utensilios de cocina, son admiradoras de la música en general, aunque poco a poco han desarrollado su gusto por el Rock confiesan que en su adolescencia escuchaban a Cristian Castro, Lupe Dalessio, Agustín Lara, Rafael Carral y en contraste a los Ramones y Ven Zeppelín..
Además, piensan que la moda es arte y para ellas va de la mano, se declaran románticas y en el plano sentimental llegan a ser un poco melosas. Ahora se acompañan de Juana Chang, de nacionalidad Argentina, una trota mundos como ella misma se califica con su sencillo de Pausa Play, acompaña a las ultrasónicas en su promoción por la República, además de participar en el Chopo, visitarán Puebla, Cholula y el Cabaretito VIP.
Al sonido de las guitarras los jóvenes comenzaron a concentrarse en el centro del callejón , con aplausos y gritos las recibieron, el calor cada vez era más abrumador , en el ambiente no sólo se sentía la emoción y la vibra del público presente, se dejaba oler un incienso relajador que permitía aún más sentir esa adrenalina que se desprendía del cuerpo, a cada salto y empujón que se daba uno con otro al compás de la música, alrededor más jóvenes que no se integran a la convivencia que se vive en el centro, un poco alejados observan como transcurre la presentación, en el aire se dejan ver vasos y botellas que pasan de un lado a otro.
Los jóvenes van calmando su emoción, para darle la despedida a sus ídolas, y recibir con curiosidad la participación de Juana Chang , para darle cierre a la participación de las Ultrasónicas, mientras que ellas a un costado del escenario firman algunos CD, y conceden fotos a sus fans. En el tianguis se pueden ver y sentir diferentes personalidades y culturas, además de vivir emociones diferente.
Por Laura López Camacho
Es la estación del metro Guerrero, alrededor de las 11:15am, la gente observa un poco admirada, a un sector juvenil que sale de lo normal, vestidos de negro, con los cabellos poco peinados, cara pálida, labios encendidos y una mínima expresión facial, todos rumbo a un mismo sitio, “El Tianguis Cultural del Chopo”.
Son las 11:20am y el metro llegó al destino final, la estación Buenavista, las puertas se abren y el panorama no es muy diferente: jóvenes de entre 15 y 25 años, van y vienen en pasarela de estilos diferentes, van desde los pantalones rotos y ajustados con cómodos tenis, otros con grandes botas de charol y piel con enormes hebillas y pantalones negros de terciopelo, aunque parece que sus cabelleras marcan un estilo, la gran ausencia del cepillo es muy notoria, van emocionados pero con rostros poco expresivos.
A las puertas del metro se pueden ver una de las tradiciones de este tianguis, el trueque, a cargo de hombres que se ve que han dejado su vida en este lugar, sus años se notan en el color de su cabello, con la juventud en sus ropas y la experiencia en sus palabras, intercambian discos y literatura, al salir podemos encontrar un sin fin de rosas de aspectos poco vistos, todas con una misma característica, su color negro.
Al recorrido del tianguis es fácil tropezar con algunos de estos muchachos, que gustan de sentarse en el suelo de la entrada, a disfrutar de unas frías cervezas, o simplemente como punto de reunión entre ellos.
Este tianguis tiene 26 años de historia y tradición, aunque su objetivo inicial era sólo por dos meses, su popularidad ha hecho que se vuelva un sitio de expresiones diferentes, en él podemos encontrar artículos como ropa, tenis, accesorios, literatura pero principalmente música no comercial, su característica es el impulsar y dar espacio a bandas de música Rock, Punk, Garage Rock Punk, que están en busca de dar a conocer su manera de pensar, de trasmitir su ideología y marcar su propio estilo.
Los accesorios en su mayoría son hechos por ellos mismos, con materiales como madera, caucho, acero y cristal, con diseños étnicos un poco hipiosos, la ropa en su mayoría es para los que les gusta vestir rockeros o punketos y si quieres cambiar un poco tu imagen las rastas, perforaciones y tatuajes te los puedes venir hacer en cualquiera de los locales colocados en este espacio.
Al final del tianguis se encuentra el espacio más codiciado por las bandas que se dedican a hacer música y sueñan en poder presentar su trabajo en este escenario, es el callejón, en donde han pasado miles de bandas y que tiene una gran lista en espera.
Son casi las 12:00, el callejón se va poblando poco a poco, en la espera de ver y escuchar a “Las Ultrasónicas” banda de Garage Rock Punk, integrada por mujeres, las cuales hacen la promoción de su tercera discografía titulada “Corazones rotos”.
“Corazones rotos” es la tercera producción que además cuenta con la participación del Güero ( integrante del TRI) en la que les permite a Jenny Bombo, Ali Gua Gua y Roxxy Glam seguir compartiendo su ritmo musical, a un sector de jóvenes que se identifican con ellas y con su estilo tan peculiar de hacer Rock. Las ultrasónicas, son un grupo que con su anterior producción, “OH SI MÀS MÀS”
Les permitió regresar a los taquines de sus inicios, en lugares poco elegantes donde no se puede distinguir la variedad de olores y personajes.
Con sus producciones anteriores Las Ultrasónicas han viajado a lugares como California, Texas, Chicago, Colombia, también participaron en el festival VIVE LATINO edición 2003, Las Ultrasónicas originales del Distrito Federal, firmadas bajo la compañía Electro Harmonix (disquera de sólo vynil filial de Munster Records en Madrid) y producidas por Alejandro Marcovich, demuestra que no son ningunas improvisadas y que además poco a poco se introducen en lugares que les permite que cada vez más gente las conozcan.
Poco saben que detrás de esa apariencia ruda y poco amistosa, Las Ultrasónicas gustan de estar con su familia, que cada vez que se bajan del escenario dejan atrás su maquillaje cargado y su ropa desgarrada por cómodos pans, cabellos recogidos, y cambian las guitarras y las batacas, por las mamilas y los utensilios de cocina, son admiradoras de la música en general, aunque poco a poco han desarrollado su gusto por el Rock confiesan que en su adolescencia escuchaban a Cristian Castro, Lupe Dalessio, Agustín Lara, Rafael Carral y en contraste a los Ramones y Ven Zeppelín..
Además, piensan que la moda es arte y para ellas va de la mano, se declaran románticas y en el plano sentimental llegan a ser un poco melosas. Ahora se acompañan de Juana Chang, de nacionalidad Argentina, una trota mundos como ella misma se califica con su sencillo de Pausa Play, acompaña a las ultrasónicas en su promoción por la República, además de participar en el Chopo, visitarán Puebla, Cholula y el Cabaretito VIP.
Al sonido de las guitarras los jóvenes comenzaron a concentrarse en el centro del callejón , con aplausos y gritos las recibieron, el calor cada vez era más abrumador , en el ambiente no sólo se sentía la emoción y la vibra del público presente, se dejaba oler un incienso relajador que permitía aún más sentir esa adrenalina que se desprendía del cuerpo, a cada salto y empujón que se daba uno con otro al compás de la música, alrededor más jóvenes que no se integran a la convivencia que se vive en el centro, un poco alejados observan como transcurre la presentación, en el aire se dejan ver vasos y botellas que pasan de un lado a otro.
Los jóvenes van calmando su emoción, para darle la despedida a sus ídolas, y recibir con curiosidad la participación de Juana Chang , para darle cierre a la participación de las Ultrasónicas, mientras que ellas a un costado del escenario firman algunos CD, y conceden fotos a sus fans. En el tianguis se pueden ver y sentir diferentes personalidades y culturas, además de vivir emociones diferente.
NeXoS
En esta gráfica se muestra la escolaridad de los asistentes al tianguis, podemos observar que en su mayoría son jóvenes.
En esta nos muestra que dentro del nivel escolar a que tipo de institucion pertenecen.
En esta gráfica nos muestra el tiempo que llevan asistiendo al tianguias y nos muestra dependiendo el sexo, su asistencia.
Nos muesra dependiendo el grado escolar, la delegación a la que pertenece cada uno de los asistentes del tianguis.
Esta es una gráfica sencilla la cual nos muestra el tipo de bachillerato al que pertenecen los asistentes en su mayoría jovernes.
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